Arrecia la pandemia y se atrasa la economía

Como se esperaba, la nueva orden ejecutiva de la gobernadora Wanda Vázquez extendió la duración de las limitaciones a las actividades económicas y cívicas que ya estaban vigentes, y reforzó algunas otras, haciéndolas algo más restrictivas. Desde la perspectiva de la economía, lo más importante de esta nueva orden es que se alarga el período de tiempo requerido para la recuperación de la producción y el empleo a los niveles prevalecientes antes de la pandemia.

Hay muchas quejas sobre la disponibilidad de estadísticas clínicas adecuadas para darle un buen seguimiento al desarrollo de la pandemia, pero también tenemos carencia de las estadísticas económicas necesarias para evaluar los efectos de la crisis de salud en las actividades productivas y comerciales, y en el ingreso de los hogares. Necesitamos balancear la seguridad sanitaria con la seguridad económica, y estamos pobres de información en ambos aspectos.

En Estados Unidos ya se sabe cuánto sufrió la economía en la primera oleada de contagios y cierres. En el segundo trimestre del año—los meses de abril, mayo y junio—se registró una caída anualizada de 32.9 por ciento en el Producto Interno Bruto (PIB), lo cual es una contracción sin precedente en la historia la economía estadounidense.

En Puerto Rico, solo tenemos información fragmentada. Sabemos, por ejemplo, que las ventas al detalle en abril estuvieron 55.8 por ciento por debajo del nivel que alcanzaron en abril del año pasado, y han salido datos de Hacienda que reflejan una reducción sustancial en los recaudos del IVU. Ambos indicadores son consistentes con una caída fuerte de la economía en el segundo trimestre del año.

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Juan Lara 
Tribuna Invitada 
El Nuevo Día 
jueves, 20 de agosto de 2020
(Foto: FundsPeople)