¿El fin de la Junta de Supervisión Fiscal?

Durante la semana pasada escuchamos las voces de Antonio Weiss, uno de los arquitectos de la Ley Promesa, y Justin Peterson, uno de los miembros más recientes y criticados de la Junta de Supervisión Fiscal, pidiendo que se comience ya a planificar el cese de funciones de dicha entidad. Ambos coincidieron en el planteamiento, que también han hecho funcionarios del gobierno local, de que estando ya aprobado el Plan de Ajuste de la Deuda, es hora de decretar el fin de la Junta.

Es de esperar que esta propuesta vaya ganando adeptos rápidamente en los próximos meses y que pronto se convierta en un clamor por devolverle al gobierno local el control del presupuesto y todo lo relacionado con la política fiscal. En mi opinión, sí ha llegado el momento de pensar en el fin de la Junta, pero también hay que pensar en todo lo que eso conlleva.

Comencemos con la pregunta: ¿Estamos preparados para asumir la “soberanía” fiscal? La contestación evidente es que no. Pero hay que prepararse para hacerlo a como dé lugar. Es como cuando se reunificaron las dos Alemanias de la posguerra; muchos alemanes se cuestionaban si estaban preparados para hacerlo, pero todos, o casi todos, coincidían en que había que ponerse a la altura de la oportunidad del momento.

Peterson reclama el fin de la Junta de Supervisión Fiscal

¿Por qué decir que aún no estamos preparados? El manejo fiscal del gobierno de Puerto Rico todavía deja mucho que desear. Siguen atrasados los estados financieros auditados. La reforma contributiva es cada vez más urgente, porque ya no se pueden dilatar más asuntos como la eliminación de la Ley 154, la modernización del impuesto a la propiedad, el reajuste de los incentivos contributivos y otros temas que deben atenderse en una reforma integral del sistema tributario. Sin embargo, dicha reforma sigue aplazándose o abordándose de manera fragmentada. Además, la capacidad de vivir con presupuestos balanceados es sólo una esperanza, por ahora. Y, como si fuera poco, la legislatura sigue disparando proyectos de naturaleza fiscal (como el asunto de los marbetes) sin contar con un marco general consensuado que garantice que podremos satisfacer la deuda renegociada, las pensiones y los servicios esenciales sin tener que hacer juegos malabares con el presupuesto al cierre de cada ejercicio fiscal.

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TRIBUNA INVITADA
El Nuevo Día
Por: Juan Lara
Lunes, 31 de enero de 2022
(Foto por: The Bond Buyer)