Vientos en contra en la economía mundial

Hace unos días, el Banco Mundial cortó a la mitad su proyección de crecimiento para la economía mundial en este año y advirtió que el mundo se encuentra en riesgo de caer una vez más en la “estanflación”, o “stagflation”, que es su nombre original en inglés. Este término, que combina las palabras estancamiento e inflación, se popularizó en los años 1970, cuando muchas economías del planeta sufrieron simultáneamente de recesión y alta inflación a causa de los choques petroleros de la época.

El Banco Mundial no es la única entidad que lanza esta advertencia. Desde que se desató la guerra en Ucrania, en un momento en el que muchas economías, incluyendo la de Estados Unidos, ya tenían una tasa de inflación elevada, muchos analistas comentaron que el efecto del conflicto en los precios de los productos primarios, y especialmente del petróleo, podía inducir una recesión en muchos países y a la misma vez echarle más leña al fuego de la inflación. En otras palabras, hablaban del posible regreso de la estanflación.

Lo que hace que sea noticia el anuncio del Banco Mundial es que esta entidad, que mantiene un seguimiento constante de la economía global y publica proyecciones de manera regular, plantea el riesgo de estanflación como algo inminente, mientras que el consenso de opinión parece ser que el mundo logrará librarse de este peligro gracias a la acción rápida de los bancos centrales en las principales economías. En Estados Unidos, ya la Reserva Federal ha asumido una posición inequívoca de combate a la inflación mediante aumentos en las tasas de interés.

En días recientes, la secretaria del Tesoro de Estados Unidos, Janet Yellen, reconoció públicamente que se había equivocado un año atrás cuando pensó que el aumento de la inflación sería algo pasajero y que no tenía por qué convertirse en el foco central de la política económica. Hoy en día, prácticamente todo el mundo en Estados Unidos, incluyendo al presidente Joe Biden y su equipo económico, reconoce que la inflación durará más de lo que antes se esperaba y que la Reserva Federal tiene que tratarla como el objetivo principal de la política monetaria. Este cambio de opinión tiene mucho que ver con el efecto de la guerra de Ucrania en las cadenas globales de suministro y en la oferta de alimentos y materias primas.

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TRIBUNA INVITADA
El Nuevo Día
Por: Juan Lara
Domingo, 12 de junio de 2022
(Foto por: El Nuevo Día)