Los más recientes datos del Negociado del Censo han provocado comentarios desatinados en Puerto Rico con respecto a la emigración. Sin embargo, por el momento, esta variable no representa una gran preocupación. La merma de población en la isla durante los últimos años no se debe a ese factor sino a que tenemos más defunciones que nacimientos.
La realidad es que, en el 2024, unas 15,000 personas más se mudaron a Puerto Rico que el número de las personas que emigraron. Los datos del 2025 muestran que tan solo poco más de 2,000 personas más emigraron, en comparación con los que se mudaron a Puerto Rico. Las nuevas cifras reflejan que la emigración neta se ubica cerca de cero.
Por otro lado, en 2025 tuvimos 15,000 más defunciones que nacimientos. Es el noveno año consecutivo de crecimiento natural negativo. Lo más preocupante es que esta tendencia no va a cambiar. Lo que se proyecta es que se acelerará. Según aumenta la edad promedio de nuestra población, tenemos menos mujeres en edad reproductiva y más personas de edad avanzada cuya probabilidad de defunción es mayor.
Las consecuencias de este proceso de reducción poblacional y envejecimiento son significativas y, por lo tanto, difíciles de aceptar. Con menos jóvenes trabajando y aportando, es obvio que necesitamos más personas mayores trabajando y aportando.
En el grupo de edades de 25 a 34 años, el 85% de la población en Estados Unidos. es parte de la fuerza laboral comparado con 79% en Puerto Rico. En este renglón tenemos espacio para mejorar en Puerto Rico, pero no mucho.
En el renglón de 60 a 64 años, por otro lado, el 61% de la población en los 50 estados es parte de la fuerza laboral mientras que la cifra en Puerto Rico es apenas 35%. En esa línea, los esfuerzos del Departamento del Trabajo de promover la participación laboral dentro de este grupo de edad es el tipo de política necesaria ante la realidad de nuestro país.
Otro asunto que nos impone el nuevo perfil demográfico es el tema de la pobreza a nivel de generación. El porcentaje de pobreza es mucho mayor entre niños, particularmente niños de madres solteras, que entre la población envejeciente. En la medida en que los recursos del estado son insuficientes, el énfasis debe ser en los niños.
El tema de la emigración está atado a las oportunidades de empleo. Los datos del Bureau of Labor Statistics muestran un desempeño sólido del empleo en Puerto Rico durante el pasado año. Este desempeño robusto es consistente con el bajo nivel de emigración que se está observando.
En cuanto a migración, la situación en Puerto Rico se puede definir como la tradicional guagua aérea. Hay mucho movimiento en ambas direcciones, tanto de emigración como de inmigración, con un resultado neto cercano a cero. Por lo tanto, no hay motivo de alarma.
En cuanto al crecimiento natural, la situación es más complicada. Es necesario aceptar la realidad de un país con más personas mayores y menos jóvenes. En este contexto, para que Puerto Rico sea viable, más recursos deben provenir de las personas mayores y un mayor porcentaje debe ser canalizados hacia los más jóvenes.