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Un economista en el Niágara

Recientemente tuve la oportunidad de visitar la región del Niágara, incluyendo las famosas cataratas. Además de disfrutar de una escapada, estuve aquilatando mi experiencia a través de mis lentes de economista.

Aproveché el comienzo de vuelos directos entre San Juan y Buffalo. El pueblo de Niágara Falls se ubica a media hora de camino en automóvil. Ojalá tenga éxito la ruta. Pueden contar con gente del área del Niágara que vuele a Puerto Rico durante el invierno y gente de la isla que vuele al Niágara durante el verano.

Relacionado con los vuelos, me llamó la atención el pobre mercadeo que está realizando la línea aérea. Invariablemente, cuando le digo a alguien en Puerto Rico que volé a Buffalo me miran con cara de desorientados preguntando el por qué. La línea aérea podría mejorar su publicidad con sencillamente mencionar en sus comunicados el nombre oficial del aeropuerto que es Buffalo Niágara.

A finales del Siglo XIX, tanto Canadá como Estados Unidos se toparon con la explotación desordenada del activo natural que son las cataratas. Empresarios ocupaban los mejores espacios para ver las cataratas, cobrando a los turistas por el derecho. Mientras, manufactureros aprovechaban el río para abastecerse de agua y descargar los efluentes contaminados.

Los gobiernos de Canadá y Estados Unidos intervinieron. Ambos compraron la tierra alrededor de las cataratas, procediendo a demoler fábricas y edificios. Protegieron el activo natural, que a su vez generó riqueza económica en la forma de turismo.

Este caso ilustra como, en ocasiones, no es correcto permitir la libertad económica. En estas situaciones, es necesario canalizar la actividad empresarial mediante políticas públicas para maximizar el bienestar colectivo.

El lado canadiense tiene las mejores vistas. Por lo tanto, no sorprende que tenga más hoteles, barras y lugares de entretenimiento. Sin embargo, existe un parque público del gobierno de Canadá que bordea las cataratas. Un paseo peatonal permite a los turistas disfrutar de las vistas sin ninguna obstrucción. El desarrollo comercial se ubica tierra adentro.

El lado de Estados Unidos preservó la naturaleza mucho mejor que en Canadá. Las cataratas están bordeadas por el primer parque estatal que se estableció en los EE.UU. El parque incluye las isletas de Las Tres Hermanas, que permiten adentrarse hasta mirar de cerca los rápidos según se acercan a la catarata.

El desarrollo económico no se limitó a turismo. A finales del Siglo XIX se concibió el primer gran proyecto de energía eléctrica hidráulica en el mundo. Compitieron General Electric con la corriente directa descubierta por Thomas Alva Edison y Westinghouse con la corriente alterna descubierta por Nikola Tesla. Eventualmente, Westinghouse fue seleccionada. La planta hidroeléctrica original es hoy día parte de los atractivos turísticos de las cataratas.

En síntesis, las cataratas del Niágara son un activo natural espectacular. Para un economista, también son un ejemplo de aprovechar externalidades positivas para el bienestar de la comunidad y hasta para una relación simbiótica entre dos países que han sabido equilibrar conservación y desarrollo económico.