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Las nubes alrededor del impuesto al sol

Como hombre de negocios y como ser humano preocupado por el planeta, estoy en contra de un impuesto al sol como parte de un posible acuerdo con los bonistas de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE). Dicho esto, el tema del propuesto impuesto al sol es más complicado de lo que parece.

Se necesita llegar a un acuerdo sobre cómo y con qué descuento se va a pagar la deuda de la AEE. El formato más aceptado es un cargo por kilovatio de energía consumida que se le transfiere directamente a los bonistas, similar a lo que sucede con el IVU y el pago a los bonistas de COFINA.

El acuerdo sobre la mesa negociado por la Junta de Supervisión Fiscal incluye como parte de la energía consumida aquella que es generada y consumida por el propio cliente de la AEE. Esto es un impuesto a la energía renovable que no se puede permitir y al que se le está llamando un “impuesto al sol”.

Así pues, supongamos que una residencia tiene paneles solares y baterías de almacenaje. Durante el día está cargando y por la noche se consume lo acumulado en las baterías. El acuerdo preliminar, pretende cobrarle un cargo a esa residencia por la energía consumida.

Sin embargo, el panorama se complica si el día fue lluvioso. Por lo tanto, las baterías no se cargaron. Por la noche, la residencia consume electricidad de la AEE. En este caso, ciertamente que corresponde un cargo por kilovatio.

Además, esta residencia se está beneficiando de utilizar el sistema de la AEE como respaldo al sistema de energía renovable. La AEE se ve forzada a mantener una estructura generatriz ociosa para que, en caso de lluvia, pueda cubrir la demanda. Por lo tanto, la AEE podría reclamar un cargo fijo por tener energía disponible para los días de lluvia.

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TRIBUNA INVITADA
El Nuevo Día
Por: Vicente Feliciano
Miércoles, 26 de enero de 2022
(Foto por: Juan Luis Martínez Pérez)