La economía de guerra se trata de aumentar los recursos del gobierno para comprar los insumos de la guerra: soldados y equipo. Para los Estados Unidos en Irán, los requerimientos financieros son pocos y la limitación mayor es política. Para Rusia en Ucrania, la voluntad política es total, pero, después de cuatro años de guerra, los recursos financieros disponibles están llegando al tope.
Una economía de guerra no tiene problemas de desempleo sino de empleomanía. Así lo demuestra Rusia cuyo desempleo es de solo 2%. El problema es que para reclutar más soldados o para aumentar la producción de pertrechos se requiere sacar trabajadores del sector civil, disminuyendo la producción de bienes y servicios que consume el país.
Los ataques de drones ucranianos a las refinerías de Rusia produjeron trastornos que van desde largas filas en las gasolineras y retrasos en la transportación de carga hasta dificultades en el uso de maquinaria agrícola.
Para financiar el gasto militar, fue necesario aumentar los impuestos. El IVA en Rusia subió de 20% a 22% en enero. También se amplió la base contributiva. Aún así, fue necesario tomar más dinero prestado.
Los bancos comerciales rusos están siendo obligados a extender líneas de crédito a empresas de producción militar y a comprar bonos del gobierno. Entre más recursos se dirijan a estos fines, queda menos para el sector civil empresarial e individual.
Por lo tanto, se mantienen altas tasas de interés que asfixian a la economía. Para contexto, la inflación en Estados Unidos y las tasas de la Reserva Federal rondan el 3.5%. En Rusia la inflación es de 6% y la tasa del Banco Central 14%.
Rusia está aislada de occidente. No puede tomar prestado en los mercados de capitales más avanzados del mundo para repagarlo luego del fin de la guerra. Tampoco puede comprar semiconductores avanzados de inteligencia artificial.
Al presente, Rusia recibe apoyo de Corea del Norte y de Irán. No son exactamente potencias mundiales. China ha sido ambivalente. Mientras China no apoye a Rusia de manera contundente, las opciones de victoria de Rusia van a continuar menguando.
¿Y qué de la economía de Ucrania? No produce ni de cerca lo que se necesita para sostener una guerra contra Rusia. Sin embargo, sus recursos son complementados por la Unión Europea y otras naciones. Las economías de Reino Unido, Francia y Alemania son, cada una por separado, mayores que la de Rusia. Mientras occidente respalde a Ucrania, tendrá los recursos materiales y técnicos para derrotar a Rusia.
El problema de Ucrania reside en los recursos humanos. Sus soldados usan armas compradas por occidente, pero son ucranianos. Después de cuatro años, este recurso está finito. Rusia ha perdido aproximadamente 2.5 soldados por cada 1.0 de Ucrania. Pero Rusia tiene cuatro veces la población de Ucrania.
Rusia necesita poco más de 30,000 soldados nuevos mensuales para compensar sus bajas. Hasta ahora, los soldados rusos han sido voluntarios. Se rumora reclutamiento militar obligatorio en Rusia para un empuje final hacia la victoria.
Es una carrera entre el agotamiento de soldados de Ucrania y el agotamiento de recursos materiales de Rusia. Si las potencias occidentales continúan apoyando a Ucrania, la tendencia de la guerra en los pasados meses hacia una victoria de Ucrania debería mantenerse.
Vladimir Putin está apostando a una de dos cosas, que la voluntad de Europa apoyar a Ucrania disminuya o que el número de soldados ucranianos no sea suficiente. Por el bien de la humanidad, confiamos en que Putin pierda esta apuesta.